Las adicciones son unos de los principales problemas de salud a nivel mundial. Hoy en día sabemos que nos podemos hacer adictos a cualquier cosa que nos cause placer, como el móvil, el sexo o las situaciones de riesgo. Y, por supuesto, a las sustancias como las drogas o el alcohol.
Al tratarse de una enfermedad crónica, las adicciones no tienen una cura completa, más bien, su tratamiento supone una superación o control de la conducta compulsiva.
Esto hace que muchos se pregunten si en realidad vale la pena. Y la respuesta es: por supuesto que sí.
¿Cuándo es necesario un tratamiento de adicción?
La necesidad de un tratamiento de adicción varía según el tipo de conducta y la gravedad de la misma. Lo mejor es acudir a un centro especializado, como Orbiumadicciones, para recibir un diagnóstico por un médico profesional. Sin embargo, hay algunos síntomas generales que demuestran que es necesaria una intervención más profunda. Son estos:
- La necesidad de realizar la actividad o consumir la sustancia adictiva es incontrolable para la persona.
- La conducta y pensamiento de la persona es obsesiva hacia el consumo o ejecución de la actividad adictiva.
- La persona recurre al engaño y esconde su conducta.
- El individuo pierde interés por actividades importantes por estar tan imbuido en la adicción.
- Las dosis o frecuencia del comportamiento son altísimas debido a la tolerancia que desarrolla la persona.
- No es capaz de abandonar el consumo o comportamiento obsesivo a pesar de ser consciente del daño que ocasiona.
- Cuando no se consume la sustancia o se realiza la acción compulsiva, se experimenta ansiedad, insomnio y otros síntomas agudos.
- La persona sacrifica su salud física y psicológica, descuida sus responsabilidades y sus relaciones interpersonales.
¿Cómo se realiza un tratamiento de acciones? 4 fases clave
Hay que tener en cuenta que cada caso de adicción es diferente y requiere atención específica. Por eso, la mayoría de los centros de tratamiento de adicciones ofrecen un seguimiento personalizado.
Aun así, existen cuatro fases clave que se aplican en la mayoría de las adicciones.
#1 Desintoxicación
En esta primera fase se elimina por completo el consumo de la sustancia o la práctica de la conducta adictiva. Dependiendo de la adicción y las características del paciente, dura entre 7 y 21 días.
Es aquí donde se manifiesta el síndrome de abstinencia, que es una reacción del cerebro ante la ausencia de la sustancia adictiva. Es una forma de solicitar que se consuma para volver a sentirse “bien”.
#2 Deshabituación
Si bien es la segunda fase, a veces puede realizarse en paralelo con la primera. Consiste en romper la rutina de consumo o conducta para fortalecer la abstinencia. La idea es que la persona poco a poco pierda el hábito o costumbre, sin consumir o realizar la actividad compulsiva.
Se lleva a cabo un apoyo terapéutico para modificar el patrón conductual y psicológico. Además, se utilizan algunos medicamentos para combatir los síntomas de abstinencia.
#3 Rehabilitación
Ocurre, por lo general, cuando se lleva un año de abstinencia. El paciente debe mostrar mayor control sobre la enfermedad y haber superado los síntomas fisiológicos. La terapia se intensifica y se puede realizar grupal y personalmente.
En estas charlas se busca reforzar la conducta y pensamiento sanos. También ayudar al paciente a descubrir sus cualidades y capacidades positivas. Esta fase puede llevarse a cabo de forma residencial o de manera ambulatoria.
#4 Reinserción
Esta última etapa es quizás la más difícil y prolongada. Consiste en ayudar a la persona a recuperar su vida social, lo que implica volver a relacionarse de forma sana con sus familiares, amigos y compañeros de trabajo, sin que estos signifiquen un peligro para su sobriedad.
Una vez más, las terapias de grupo juegan un papel importantísimo para desahogarse y recibir apoyo en el tratamiento de situaciones que facilitan las recaídas.

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