
Las dificultades que presentan algunos niños para hablar y entenderse correctamente con otros niños, padres y otros adultos, genera importantes problemas en su proceso de adaptación social. Algunas disfunciones, como la disartria, pueden provocar dificultad en la comunicación y el uso del lenguaje, por lo que es importante que los padres lleven a sus hijos a logopedas y otros profesionales que ayuden a los niños a mejorar su comunicación y la forma en qué se expresan.
Uno de los problemas más habituales que sufren algunos niños es la disartria. Es una alteración en la articulación de los fonemas provocada por lesiones y enfermedades del sistema nervioso o de los músculos responsables del habla, ya sea la lengua, faringe o laringe. No es, por tanto, un trastorno lingüístico, sino una alteración del sistema nervioso y motor.
Las personas con disartria no sólo presentan dificultades para hablar, sino también para comer y realizar otras actividades. Los problemas de articulación que sufren estas personas se manifiestan en cuatro síntomas diferentes:
– Sustitución: Se utiliza un fonema más cómodo de pronunciar para reemplazar otro que le resulta muy complicado al paciente.
– Distorsión: El sonido del fonema se distorsiona en su pronunciación.
– Omisión: el sonido que no se puede pronunciar de forma correcta se omite.
– Inserción: Para facilitar la pronunciación de las palabras se intercala un sonido que no existe.

Según la zona del cerebro que esté dañada se producirá uno u otro síntoma, así como su intensidad y la aparición de otros síntomas como dificultad respiratoria, el ritmo al hablar, vértigo, dolores de cabeza o insomnio, entre otros.
La disartria puede estar provocada por la lesión de algún órgano o por un mal funcionamiento del sistema nervioso central o periférico. En este último caso hablaríamos de disartria funcional. Algunas de las causas o factores que provocan la aparición de disartrias funcionales estarían:
– Factores de tipo psicológico: problemas familiares, divorcios, celos o sensación de rechazo en el hijo son algunas de las causas que pueden originar trastornos en el lenguaje y una mala pronunciación de palabras y fonemas.
– Factores ambientales: la falta de atención a los niños por parte de sus progenitores o el limitado contacto social pueden originar dificultades en el lenguaje.
– Factores hereditarios: hay cierta predisposición a tener disartria en niños con casos anteriores en la familia.
Deja una respuesta