
Las algas han sido tradicionalmente consumidas en Asia durante décadas y en los últimos años han ganado popularidad en Occidente.
Son un alimento nutricionalmente denso, que contiene una serie de vitaminas y minerales, fitoquímicos y ácidos grasos omega-3, y dependiendo de la clase, contienen diferentes niveles de nutrientes.
Vitaminas
Las algas son ricas en vitaminas hidrosolubles, como la tiamina, riboflavina, niacina, B6 y C. Las tres primeras vitaminas son importantes en la conversión de los alimentos en energía; la vitamina B6 es esencial en el metabolismo de las proteínas y aminoácidos, y la vitamina C es un antioxidante, importante en la cicatrización de heridas y la síntesis de colágeno.
Las algas también contienen la vitamina liposoluble A, que juega un papel importante en la visión, la función inmune y la salud de los huesos. Las algas pardas suelen ser las más ricas en vitaminas y minerales.
Minerales
Las algas son una fuente rica de yodo, potasio, hierro y calcio. El yodo es un mineral muy importante, ya que además de las algas, la única fuente importante, son los pescados y mariscos. Los vegetarianos y las personas que no consumen regularmente pescado, por lo tanto se encuentran en riesgo de deficiencia de yodo y las algas son un sustituto ideal.
El yodo es importante para la función tiroidea, el potasio ayuda a reducir la presión sanguínea, el hierro es esencial para los glóbulos rojos, y el calcio es el mineral principal que se encuentra en los huesos.
Fibra
Las algas son una buena fuente de fibra, un nutriente que puede ayudar a controlar el peso, mejorar la salud intestinal y proteger contra las enfermedades crónicas. Recientemente se ha encontrado que un tipo de fibra: alginato, se encuentra en las algas marrones y puede ser particularmente eficaz en el tratamiento de la obesidad.
Ácidos grasos Omega-3
Los Omega-3 son un tipo de grasa que se han asociado con varios beneficios para la salud incluida la protección contra las enfermedades del corazón. Los más eficaces omega-3 son el ácido docosahexaenoico, DHA y ácido eicosapentaenoico, EPA. La fuente principal de EPA y DHA son aceites de pescado, pescado y algas.
Fuente Imagen: jlastras/flickr
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