El dolor pélvico crónico (DPC) es una condición médica compleja y a menudo incapacitante para quienes la padecen.
Afecta tanto a mujeres como a hombres y se caracteriza por un dolor persistente en la región pélvica que dura al menos seis meses y puede empeorar ante factores ambientales como el frío.
El DPC puede tener un impacto notable en la calidad de vida, afectando a la capacidad de trabajar, dormir o mantener relaciones sexuales. Según datos presentados en el Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) el 28,6% de los pacientes con dolor crónico ha requerido una baja laboral en el último año. Además, un 22,2% de las personas que viven con dolor presentan síntomas depresivos, y otro 27,6% padece ansiedad, lo que pone de manifiesto la importancia de combinar la terapia psicológica con los tratamientos específicos para el suelo pélvico.
Dolor pélvico crónico: ¿por qué requiere tratamiento multidisciplinar?
El dolor pélvico crónico puede estar provocado por multitud de problemas: ginecológicos, urológicos, gastrointestinales y musculoesqueléticos. Esta naturaleza multifactorial complica a veces su diagnóstico y tratamiento.
En las mujeres, por ejemplo, el DPC puede aparecer tras el parto debido a un estiramiento excesivo del nervio pudendo. También puede estar asociado a otras enfermedades como endometriosis, infecciones urinarias o candidiasis de repetición.
En los hombres, la causa más común suele ser la prostatitis crónica, que con frecuencia se acompaña de síntomas como dolor perineal, molestias al orinar y disfunción sexual
Debido a la naturaleza compleja del dolor y a la diversidad de causas subyacentes, investigadores, fisioterapeutas y psicólogos coinciden en que el enfoque terapéutico debe ser integral y personalizado. El objetivo principal no solo es aliviar el dolor, sino también recuperar la calidad de vida del paciente.
¿Funcionan los analgésicos en el dolor pélvico crónico?
La utilidad de los analgésicos en el tratamiento del dolor pélvico crónico es un tema debatido en el ámbito médico. Aunque estos fármacos pueden ofrecer cierto alivio sintomático, su efectividad suele ser limitada, especialmente en casos donde el dolor no tiene un origen nociceptivo.
Los analgésicos convencionales, como los antiinflamatorios no esteroides (AINEs), están diseñados para tratar el dolor de tipo inflamatorio o traumático. Sin embargo, en muchos pacientes con DPC, el dolor tiene un componente neuropático (daño en los nervios) o visceral (daño en los órganos internos). En estos casos los AINEs resultan mucho menos eficaces.
Un estudio de Jarrell y colaboradores, titulado «The management of chronic pelvic pain in women», publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology (2005) destaca que los analgésicos opioides, aunque pueden ofrecer alivio en fases agudas, presentan una eficacia reducida a largo plazo. Además, su uso prolongado conlleva riesgos importantes como dependencia, tolerancia y efectos secundarios adversos que pueden deteriorar aún más la calidad de vida del paciente.
Otro artículo publicado en European Urology (2010) sobre síndrome de dolor pélvico crónico masculino llegó a la conclusión de que los analgésicos solamente proporcionan un alivio sintomático, pero no abordan las causas subyacentes del DPC que pueden ser diversas y complejas.
Por su parte la Sociedad Europea de Urología reconoce la utilidad de los analgésicos para el manejo del dolor, pero también indica que deben utilizarse dentro de un tratamiento integral que incluya fisioterapia del suelo pélvico, terapia psicológica y técnicas de intervención en unidades del dolor.
Clínica Itza, especialistas en dolor pélvico en Madrid
Con más de 18 años de experiencia, Clínica Itza es el centro médico de referencia en Madrid para el diagnóstico y tratamiento del dolor pélvico crónico.
La clínica está dirigida por el Dr. Fernando Itza Santos, licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid con calificación de sobresaliente. Es experto en tratamiento del dolor por la Universidad de Salamanca y miembro activo de un equipo multidisciplinar dedicado exclusivamente al abordaje del dolor pélvico crónico. Además, el Dr. Itza es autor de numerosas publicaciones científicas, tanto nacionales como internacionales, que respaldan su trayectoria.
Lo que realmente distingue a la Clínica Itza es su modelo de atención integral y personalizada. Funciona como una unidad del dolor especializada, donde cada paciente recibe un plan terapéutico adaptado a sus necesidades.
Tratamientos para el dolor pélvico en Clínica Itza
Clínica Itza utiliza un enfoque multidisciplinar, combinando medicina, fisioterapia, psicología y otras terapias para ofrecer soluciones que mejoran la calidad de vida de sus pacientes.
Algunos tratamientos destacados son:
Infiltración de toxina botulínica y de puntos de gatillo miofasciales
Son dos herramientas poderosas para abordar las causas y síntomas de la endometriosis y dolor pélvico.
La endometriosis puede crear inflamación y adherencias en la pelvis, lo que a su vez provoca una tensión refleja en la musculatura de la zona. Al inyectar estratégicamente pequeñas dosis de toxina botulínica en músculos específicos como el elevador del ano o los obturadores internos, se reduce la sensación de espasmo o de tirón que muchas pacientes describen.
Por otro lado, la infiltración de puntos gatillo miofasciales bloquea áreas específicas de tensión muscular que actúan como focos del dolor. En mujeres con endometriosis estos puntos de gatillo suelen estar localizados en los músculos del suelo pélvico, la pared abdominal, la espalda baja e incluso los muslos. La inyección de anestésicos locales combinados con corticosteroides, proporciona un alivio del dolor continuado frente a los efectos transitorios de los antiinflamatorios orales.
Inflammaging
Es un tratamiento integral para procesos inflamatorios crónicos. Está recomendado para diferentes patologías que afectan al suelo pélvico como las causas y síntomas del dolor testicular.
En casos de prostatitis de origen inflamatorio y sin infecciones activas, Inflammaging ayuda a modular la respuesta inmunológica del organismo, disminuyendo la irritación de los tejidos y mejorando la función urogenital. Además, alivia la sensación de ardor y molestias al sentarse, mejorando el bienestar de estos pacientes.
Bloqueo del nervio pudendo
Es un tratamiento que se utiliza para abordar el atrapamiento de este nervio, una patología que puede resultar muy dolorosa e invalidante.
Antes de considerar la opción quirúrgica, se recomienda practicar un bloqueo con anestésicos y/o antiinflamatorios para confirmar el diagnóstico y evaluar la respuesta del paciente al tratamiento conservador. Esta técnica permite reducir de forma significativa el dolor y la inflamación, mejorando los síntomas sin necesidad de recurrir a cirugía en una primera fase.
Fisioterapia del suelo pélvico
A través de técnicas manuales, ejercicios terapéuticos y métodos de reeducación neuromuscular, este tratamiento busca restaurar el equilibrio y funcionalidad de la musculatura pélvica.
Es especialmente útil en patologías como el síndrome de vejiga dolorosa donde los pacientes experimentan dolor en la zona suprapúbica, urgencia miccional y molestias al orinar. También se recomienda en casos de disfunción sexual, dolor perineal y secuelas postparto.
Terapia psicológica EMDR
En pacientes con dolor persistente, el componente emocional tiene un peso importante. La terapia EMDR ha demostrado ser útil para procesar experiencias vitales que puedan estar intensificando esta experiencia angustiosa. En Clínica Itza, la terapia EMDR se integra como parte de un enfoque multidisciplinar centrado en el bienestar físico y mental.
Si el dolor pélvico crónico forma parte de tu día a día y otros tratamientos han fracasado, visita clinicaitza.com y da el primer paso hacia tu recuperación.

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