
Parece que siguiendo el rastro de las celebrities, el botox se está vulgarizando más que ir a la panadería. Antes de operarse es necesario informarse, conocer los riesgos y posibles efectos secundarios del botox y por supuesto ponernos en manos de verdaderos profesionales, no vaya a ser que ahorrar nos acabe saliendo literalmente por un ojo de la cara.
El botox es un tratamiento indoloro y no quirúrgico que se usa para hacer desaparecer las arrugas dinámicas de la cara, tales como el entrecejo, las patas de gallo o las líneas de expresión de la frente. El tratamiento consiste en inyectar una dosis en la zona, inhibiendo la liberación del impulso nervioso y tensando así la piel. El tratamiento es reversible y para mantenernos sin arrugas tendremos que visitar al médico en períodos de 4 a 6 meses.
Los efectos secundarios del botox en su mayoría se derivan de la mala praxis, que podría traducirse en una parálisis temporal en los músculos faciales o la caída del párpado. Su uso está contraindicado con la zona inferior del rostro y sólo es recomendable en edades comprendidas entre los 20 y los 65 años.
Los efectos secundarios que el botox puede ocasionar por sí mismo con una práctica adecuada son una pequeña contusión en la zona de la inyección que desaparecerá en poco tiempo.

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