Tocando un tema tan íntimo como puede ser la menstruación, surge de pronto un tema olvidado y ya visto, el gasto tan increíble que tiene la mujer en los años que tiene que usar compresas o tampones.

Pero el tema no viene solamente por el gasto, sino por el daño ecológico que produce el consumo de tampones y compresas. Se supone que el mercado se inclinó obviamente hacia las compresas y tampones por una cuestión puramente de Marketing y consumo, una mujer gasta 17.000 compresas o tampones en su vida fértil, de media. Con ese razonamiento no era un buen negocio algo que fue tan innovador o más, como era la Copa.
Este artilugio se comercializa en Internet desde Japón, diseñado para introducirlo dentro de la vagina para que absorba, es mucho más ecológico que todos los productos que se consumen hoy en día. Las compresas y tampones está fabricados con texturas plásticas, derivados del petróleo con blanqueantes. Pero ganó la batalla el concepto americano de usar y tirar.
Hoy la realidad es muy diferente. Desde el punto de vista ecológico las mujeres pueden tomar una decisión importante, acompañada del punto económico, esta campana o copa cuesta entre 20 y 30 € pero su vida es de unos 10 años si se mantiene con higiene y precauciones.








