Otros traumatismos conocidos son las torceduras, las entorsis o los esguinces, que se producen en las articulaciones, tobillos, rodillas y muñecas, por ejemplo- ante movimientos bruscos de las mismas, cuando son llevadas más allá del límite de la elasticidad de sus ligamentos.

Los síntomas predominantes de este problema, común en casi todos los deportes, son dolor, tumefacción de la zona y movilidad dificultosa, mientras que el tratamiento inmediato es un vendaje ligeramente compresivo para mitigar la hinchazón. La luxación o dislocación, en cambio, es una lesión que aparece cuando dos huesos que deberían encajar uno en otro se salen de su sitio.
Las articulaciones que se luxan con mayor facilidad son las que ordinariamente gozan de una movilidad más amplia (hombro, codo, rodilla, cadera, mandíbula) y al producirse la lesión se rompen a menudo los ligamentos, músculos y vasos próximos, produciendo deformidad, falta de movilidad activa y pasiva del miembro dislocado y modificación de su longitud total.
La reducción de la luxación se consigue haciendo recorrer la extremidad lastimada en sentido inverso al movimiento que efectuó al producirse el accidente.








