Año: 2026

  • Conversamos con Juan Carlos Meneu Díaz sobre sus opiniones del SAAM, síndrome de Wilkie y síndrome de Nutcracker

    Conversamos con Juan Carlos Meneu Díaz sobre sus opiniones del SAAM, síndrome de Wilkie y síndrome de Nutcracker

    El cirujano y especialista Juan Carlos Meneu Díaz ha abordado en numerosas ocasiones patologías complejas de base vascular y gastrointestinal, entre ellas el síndrome del ángulo aorto-mesentérica (SAAM) y sus dos manifestaciones más conocidas: el síndrome de Wilkie y el síndrome de Nutcracker. Sus opiniones clínicas se centran en el diagnóstico correcto, la adecuada selección de tratamientos y la importancia de diferenciar ambos procesos, que comparten estructura anatómica afectada pero presentan evoluciones y abordajes distintos.

    En esta entrevista, Meneu Díaz profundiza en las principales claves para comprender estas entidades poco frecuentes, aportando opiniones fundamentadas que subrayan el papel del diagnóstico diferencial y el valor de las estrategias conservadoras y quirúrgicas cuando resultan necesarias. A partir de su experiencia y apoyándose en la literatura actual, ayuda a clarificar cómo deben enfrentarse el SAAM, el síndrome de Wilkie y el síndrome de Nutcracker en la práctica clínica.


    Doctor Juan Carlos Meneu Díaz, según sus opiniones, ¿qué es el síndrome del ángulo aorto-mesentérica (SAAM)?

    La aorta abdominal y la arteria mesentérica superior (AMS) normalmente forman un ángulo que oscila entre 38° y 65°. El síndrome de Wilkie y el síndrome del cascanueces (SCN) son afecciones vasculares poco frecuentes que se producen como resultado de una reducción del ángulo entre la AMS y la aorta abdominal. Dado que el duodeno y la vena renal izquierda se encuentran dentro del ángulo mesentérico, cualquiera de estas estructuras puede verse comprimida.

    Por otra parte, ¿en qué consiste el síndrome de cascanueces (SCN)?

    El NCS se produce por la compresión de la vena renal izquierda al pasar entre la aorta abdominal y la AMS, lo que provoca una obstrucción del flujo sanguíneo y, en consecuencia, hipertensión venosa vascular. Las manifestaciones clínicas más frecuentes son hematuria, dolor abdominal (especialmente en el costado izquierdo), proteinuria, varicocele y síndrome de congestión pélvica. Este último puede incluir dismenorrea, dispareunia, disuria y dolor pélvico. Con el tiempo, pueden aparecer enfermedad renal crónica y trombosis de la vena renal.

    ¿Cómo se diagnostica el síndrome de cascanueces?

    El panel de expertos del consenso Delphi coincidió en que el SNC es un diagnóstico de exclusión y que la TC, la ecografía dúplex, la ecografía intravascular o la resonancia magnética pueden utilizarse en su diagnóstico, ya que actualmente no existe una prueba diagnóstica de referencia universalmente aceptada para esta afección.

    ¿Qué opciones de tratamiento existen para el síndrome de cascanueces?

    El tratamiento conservador se centra en el aumento de peso para incrementar el tejido adiposo retroperitoneal. Se ha demostrado que este enfoque resuelve los síntomas del NCS en aproximadamente el 30 % de los pacientes. Los enfoques intervencionistas van desde procedimientos mínimamente invasivos, como la colocación de stents en la vena renal izquierda, hasta técnicas quirúrgicas más complejas, como la transposición de la vena renal izquierda y el autotrasplante renal. El panel de expertos del consenso Delphi desaconsejó el uso de stents endovasculares como opción de tratamiento principal debido al alto riesgo de complicaciones, como la migración del stent.

    ¿Qué nos puede decir sobre el síndrome de Wilkie?

    El síndrome de Wilkie, también conocido como síndrome de la arteria mesentérica superior (SMAS), es el resultado de la compresión externa de la tercera porción del duodeno entre la arteria mesentérica superior y la aorta abdominal. Este estrechamiento dificulta el paso del contenido intestinal, lo que puede provocar una obstrucción gastrointestinal superior, que puede ser crónica, intermitente o aguda. Los síntomas del SMAS incluyen dolor epigástrico agudo o crónico episódico, saciedad temprana, hinchazón, distensión abdominal, reflujo esofágico y náuseas posprandiales. Cuando la obstrucción se agrava, puede intensificarse hasta provocar vómitos, anorexia. Este síndrome suele estar asociado con un crecimiento rápido en los niños y con una rápida pérdida de peso en los adultos. Aunque el NCS y el SMAS comparten la misma causa anatómica, la coexistencia de ambas afecciones es extremadamente rara.

    ¿Cuál es el enfoque terapéutico para el síndrome de Wilkie?

    En la mayoría de los casos, el tratamiento de primera línea es conservador. En situaciones agudas, puede incluir la administración de líquidos intravenosos para corregir los desequilibrios hídricos y electrolíticos, la inserción de una sonda nasogástrica para la descompresión gástrica y duodenal, y colocar al paciente en decúbito prono o lateral izquierdo para aliviar la compresión duodenal y aliviar el dolor abdominal. Además, se puede utilizar la alimentación enteral a través de una sonda yeyunal o la nutrición parenteral para favorecer el aumento de peso. En la forma crónica, el tratamiento conservador puede incluir una dieta alta en calorías diseñada para restaurar el tejido adiposo perivascular y restablecer un ángulo aortomesentérico normal.

    La intervención quirúrgica se reserva para los casos en los que las medidas conservadoras no producen una mejoría clínica. El tratamiento quirúrgico electivo suele consistir en la resección de la primera asa duodenal y la porción retrovascular del duodeno, seguida de la construcción de una anastomosis entre el duodeno y la segunda asa duodenal, ambas situadas por delante de las estructuras vasculares. La duración óptima del tratamiento conservador antes de la intervención quirúrgica sigue sin estar definida. Por lo tanto, la decisión de proceder con la cirugía debe individualizarse, teniendo en cuenta el estado clínico del paciente, la progresión radiológica y el criterio del cirujano responsable del tratamiento.

    La revisión de estos síndromes poco frecuentes muestra la complejidad que rodea su diagnóstico y tratamiento, así como la necesidad de abordarlos con equipos experimentados y criterios bien definidos. El conocimiento de las bases anatómicas, las herramientas de imagen disponibles y las alternativas terapéuticas permite ofrecer soluciones ajustadas al perfil clínico de cada paciente, reduciendo riesgos y mejorando los resultados.

    Como subrayan las opiniones del Dr. Juan Carlos Meneu, la clave reside en combinar prudencia, experiencia y seguimiento continuo, evitando decisiones precipitadas y priorizando siempre el bienestar del paciente. En esa misma línea, Meneu insiste en que la colaboración entre especialidades sigue siendo fundamental para afrontar con éxito patologías tan complejas como el síndrome de Wilkie y el síndrome de Nutcracker.


    Sobre Meneu Díaz:

    Juan Carlos Meneu Díaz es un cirujano de amplia trayectoria en Cirugía General y del Aparato Digestivo, con más de tres décadas dedicadas a la práctica clínica, la docencia y la investigación. Jefe de Servicio en el Hospital Ruber Juan Bravo de Madrid y cofundador de la unidad multidisciplinar Oncocir, ha desarrollado una carrera vinculada a la cirugía oncológica y digestiva, siempre con un enfoque basado en evidencia científica y trabajo coordinado entre especialidades.

    Su labor académica incluye dirección de programas formativos y participación en múltiples proyectos de investigación, lo que le ha permitido trasladar a la práctica clínica criterios rigurosos y opiniones fundamentadas sobre patologías complejas. Reconocido con diversos premios y distinciones, Meneu se ha consolidado como una referencia en cirugía moderna, combinando excelencia técnica, visión docente y compromiso con la mejora continua de los resultados para los pacientes.

  • Herpes labial: cómo combatir las calenturas desde el primer síntoma

    Herpes labial: cómo combatir las calenturas desde el primer síntoma

    El herpes labial, o calenturas, comienza con hormigueo y tirantez antes de aparecer las vesículas. Reconocer los síntomas y aplicar un tratamiento desde el inicio, como URGO Calenturas Filmogel, ayuda a aliviar molestias, proteger la lesión y acelerar la cicatrización.

    El herpes labial tiene su origen en el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1), que permanece dormido en el organismo después del primer contagio. Estrés, fatiga, exposición al sol o cambios hormonales pueden despertarlo. Por eso, detectar los primeros signos y aplicar un tratamiento del herpes labial adecuado desde el inicio es fundamental. Actuar rápido permite limitar la evolución del brote, reducir molestias y favorecer una recuperación más ágil.

    Este artículo explica cómo reconocer los síntomas iniciales, cuáles son las opciones de tratamiento más efectivas, cómo usar productos específicos como URGO Calenturas Filmogel y qué precauciones tomar para manejar las calenturas de manera segura y cómoda.


    Reconocer el herpes labial desde el primer momento

    El herpes labial no surge de la nada. Suele comenzar con sensaciones leves pero claras: picor, hormigueo o tirantez en los labios o alrededor de la boca. Esa fase temprana, conocida como fase prodrómica, es clave porque indica que el virus se ha reactivado y permite actuar antes de que aparezcan las vesículas visibles.

    Si no se interviene, esas pequeñas molestias evolucionan a ampollas llenas de líquido que generan dolor y una sensación incómoda al hablar, comer o incluso al sonreír. Con el tiempo, las vesículas se rompen y forman costras que tardan varios días en desaparecer. Durante este proceso, la zona afectada puede resultar sensible y molesta, dificultando gestos cotidianos.

    Y es que, en los primeros momentos, el virus se multiplica con rapidez. Aplicar un tratamiento desde que se percibe el primer hormigueo puede marcar la diferencia: acorta la duración del brote, disminuye la intensidad y reduce el riesgo de contagio. Reconocer los signos tempranos se convierte, por tanto, en una estrategia sencilla pero muy eficaz para controlar la afección.


    Opciones de tratamiento y enfoque recomendado

    El tratamiento del herpes labial busca aliviar molestias, favorecer la cicatrización y limitar la replicación del virus. Existen alternativas farmacológicas y productos de aplicación tópica que actúan de forma local sobre la lesión.

    En brotes leves, los tratamientos tópicos suelen ser suficientes y prácticos. Estos productos se aplican directamente sobre la lesión y crean una barrera que protege la piel de agresiones externas, al mismo tiempo que reduce el picor y la sensación de tirantez. Por eso, elegir un producto eficaz y aplicarlo correctamente es fundamental para mejorar la experiencia diaria durante el brote.

    URGO Calenturas Filmogel se presenta como una opción pensada para aplicarse desde los primeros síntomas. Su fórmula crea una película transparente sobre la lesión, protegiéndola mientras favorece la cicatrización. Esa capa fina y flexible permite seguir con la rutina diaria sin que el dolor o la incomodidad interfieran demasiado, además de evitar el contacto directo con otras personas o superficies.

    Y es que no se trata solo de usar un producto, sino de aplicarlo con constancia. La eficacia del tratamiento depende tanto de la calidad del producto como del momento y la frecuencia de aplicación. Además, combinarlo con hábitos de cuidado, como no tocar la lesión y protegerla del sol, ayuda a que la recuperación sea más rápida y cómoda.


    Medidas clave para controlar las calenturas

    Más allá del tratamiento, algunas medidas prácticas pueden mejorar significativamente la gestión del herpes labial. Integrarlas en la rutina diaria ayuda a reducir la incomodidad y a minimizar riesgos de contagio.

    El herpes labial es recurrente para muchas personas, por lo que pequeños cambios en la manera de cuidarse pueden marcar una gran diferencia. A continuación se detallan algunas medidas clave:

    • Actuar desde el primer síntoma – Aplicar el tratamiento tan pronto como aparece el hormigueo o tirantez inicial puede frenar la evolución del brote y reducir su intensidad.
    • Evitar tocar la zona afectada – Rascar o manipular las lesiones retrasa la cicatrización y aumenta la probabilidad de infección secundaria.
    • Mantener las manos limpias – Lavarse antes y después de tocar la zona protege de contagios y de la propagación del virus a otras áreas del cuerpo.
    • Proteger los labios del sol – La radiación solar puede desencadenar nuevos brotes, por lo que conviene usar protectores labiales con filtro UV.
    • Cuidar el estado general – Dormir lo suficiente, controlar el estrés y mantener una dieta equilibrada refuerza el sistema inmunitario y ayuda a prevenir reactivaciones frecuentes.

    Estas acciones, combinadas con un tratamiento tópico adecuado, permiten convivir mejor con la afección y reducir su impacto en la vida cotidiana.


    Modo de uso de URGO Calenturas Filmogel

    Para aprovechar al máximo las propiedades de URGO Calenturas Filmogel, es importante seguir unas pautas sencillas. El producto está pensado para aplicarse directamente sobre la zona afectada desde el primer signo de calentura.

    Antes de aplicar, conviene asegurarse de que la piel esté limpia y seca. Con el aplicador, se extiende una fina capa sobre la zona donde se percibe el hormigueo o donde ya ha aparecido la lesión. Al contacto con la piel, el producto forma una película transparente y flexible que protege la lesión mientras se favorece la cicatrización.

    La aplicación puede repetirse varias veces al día según necesidad y siguiendo las indicaciones del fabricante, especialmente si la película se deteriora al hablar, comer o beber. Esta capa protege, reduce la incomodidad y permite continuar con la rutina diaria sin molestias excesivas.


    Precauciones y recomendaciones

    Aunque el herpes labial es frecuente, hay algunas precauciones importantes a tener en cuenta. El tratamiento tópico es de uso externo y no debe aplicarse dentro de la boca ni en otras mucosas.

    Si las lesiones son extensas, recurrentes o no mejoran tras varios días, lo recomendable es consultar a un profesional sanitario. Quienes tienen el sistema inmunitario debilitado deben prestar especial atención y buscar orientación médica ante cualquier brote.

    Evitar compartir productos de aplicación labial durante un brote activo es fundamental, ya que el virus se transmite con facilidad. También conviene limitar besos o contacto directo con otras personas mientras la lesión esté presente, sobre todo con bebés o personas con defensas bajas.


    Recursos y enlaces informativos

    Para ampliar información sobre el herpes labial y su tratamiento, es útil consultar fuentes especializadas. El sitio web de URGO España ofrece contenidos detallados sobre las calenturas, sus causas y opciones de tratamiento en https://urgo.es/tratamiento-calenturas/.

    Asimismo, las fuentes sanitarias oficiales y asociaciones dermatológicas proporcionan información fiable sobre prevención, manejo de brotes y situaciones en las que es recomendable acudir al médico.


    El herpes labial es una afección común, pero puede resultar molesta y limitante si no se gestiona bien. Reconocer los primeros síntomas y actuar con rapidez es decisivo para reducir la duración y la intensidad del brote.

    El tratamiento del herpes labial con productos como URGO Calenturas Filmogel permite actuar de forma localizada desde los primeros signos, protegiendo la lesión y favoreciendo la cicatrización. Combinado con hábitos de cuidado y precauciones sencillas, este enfoque ayuda a convivir mejor con la afección y a reducir su impacto en la vida diaria.

    Adoptar una actitud preventiva, informarse y aplicar el tratamiento adecuado en el momento oportuno son pasos clave para mantener las calenturas bajo control y minimizar molestias innecesarias.