¿Estás en tu segundo trimestre? Es el momento ideal para moverte de forma suave y segura. Descubre una rutina de ejercicios en casa pensada para embarazadas, con todos los beneficios, pasos detallados, recomendaciones y mitos aclarados. ¡Conecta con tu cuerpo y tu bebé!
El embarazo es una etapa de grandes cambios para el cuerpo y la mente. A partir del segundo trimestre, muchas mujeres se sienten con más energía y fuerza que durante las primeras semanas. Es el momento ideal para retomar (o empezar) una rutina de ejercicio suave, adaptada y segura. ¿La buena noticia? No necesitas ir al gimnasio. Desde casa puedes mantenerte activa, sentirte mejor y prepararte para el parto.
Beneficios de hacer ejercicio durante el embarazo
Tanto el ejercicio en casa como fuera de casa aporta grandes beneficios durante el embarazo:
Moverse durante el embarazo no es solo una cuestión estética ni de mantenerse «en forma». Se trata de ayudar al cuerpo a sobrellevar los cambios físicos, hormonales y emocionales de esta etapa. El ejercicio, bien planteado, mejora la calidad de vida de la madre, y en muchos casos, también beneficia al desarrollo del bebé. En este momento en el que se prioriza tanto el bienestar, es importante reconocer el valor del movimiento como parte del autocuidado.
Además, muchas mujeres encuentran en la actividad física una herramienta para reconectar consigo mismas. Entre citas médicas, cambios físicos y expectativas, dedicar unos minutos al día a moverse conscientemente puede marcar una gran diferencia. No se trata de forzarse, sino de mantener una relación amable con el propio cuerpo.
- Mejora la circulación y reduce la hinchazón de piernas.
- Alivia dolores de espalda y pelvis.
- Aumenta la energía y mejora el estado de ánimo.
- Facilita el sueño y la calidad del descanso.
- Fortalece músculos clave para el parto y la recuperación postparto.
- Mejora la postura y el equilibrio.
- Disminuye el riesgo de diabetes gestacional y de preeclampsia.
Hacer ejercicio al aire libre, si tienes esa opción, añade beneficios extra: te da exposición a la luz natural (clave para la vitamina D), mejora el ánimo y ayuda a combatir el estrés. Pero si prefieres estar en casa, también es totalmente válido: puedes adaptar tus tiempos, estar cómoda, y mantenerte activa sin salir.
Temores comunes sobre el ejercicio en el embarazo
Es normal sentir dudas. Algunas de las preocupaciones más habituales son:
Muchas mujeres embarazadas sienten inseguridad al pensar en hacer ejercicio. Esto es completamente comprensible, especialmente ante la cantidad de información contradictoria que se encuentra. Lo importante es separar los miedos reales de los mitos, y contar con una base de información clara y basada en evidencia. Consultar con profesionales y escuchar al propio cuerpo es el mejor camino.
Lo cierto es que moverse con seguridad durante el embarazo no sólo es posible, sino recomendable. Lejos de ser un riesgo, puede convertirse en un aliado para disfrutar más plenamente del proceso. Aprender a confiar en tu cuerpo, y en lo que necesita en cada etapa, es parte del empoderamiento del embarazo.
- ¿Y si hago daño al bebé?
- ¿Es peligroso para mi suelo pélvico?
- ¿Y si me caigo?
- ¿Es mejor descansar que moverme?
La realidad es que el ejercicio moderado y adaptado no sólo es seguro, sino que es recomendable, siempre que el embarazo no tenga complicaciones y tu médico te haya dado luz verde. La clave está en escuchar a tu cuerpo, evitar movimientos bruscos y seguir ejercicios específicos para embarazadas.
Tabla de mitos y verdades sobre el ejercicio en el embarazo
A lo largo de los años se han generado muchas creencias en torno al ejercicio durante el embarazo. Algunas proceden del sentido común, otras de la desinformación o del miedo. Aclarar estos puntos no solo ayuda a tomar decisiones más informadas, sino que puede reducir la ansiedad que algunas mujeres sienten respecto a moverse durante esta etapa.
Veamos algunas de las afirmaciones más comunes y qué hay de cierto en ellas:
| Mito / Verdad | Realidad |
|---|---|
| No se puede hacer ejercicio embarazada | FALSO. Se puede y se recomienda, con precaución y adaptación. |
| Hacer ejercicio puede provocar aborto | FALSO. No hay evidencia si es un embarazo sano y el ejercicio es moderado. |
| Es mejor no moverme mucho | FALSO. El sedentarismo conlleva más riesgos que una actividad moderada. |
| Caminar es suficiente | VERDAD a medias. Caminar ayuda, pero no sustituye ejercicios específicos. |
| El yoga es bueno para embarazadas | VERDAD. Siempre que sea yoga prenatal adaptado. |
| Hay que dejar de hacer abdominales | VERDAD. Al menos los tradicionales, pero sí se pueden hacer adaptados. |
Recomendaciones antes de empezar
Antes de lanzarte a hacer cualquier tipo de ejercicio durante el embarazo, es fundamental establecer unas bases seguras. Aunque parezca que se trata de movimientos simples o de baja intensidad, el cuerpo está atravesando cambios profundos y necesita cuidado. Cada rutina debe adaptarse no solo al trimestre, sino también al estado físico y emocional de cada mujer. Tal y como señala el equipo médico de Quirónsalud, en la semana 19 del embarazo ya se pueden realizar ejercicios que favorezcan la movilidad pélvica, el control de la respiración y la tonificación general, siempre que estén adaptados a esta etapa.
Además, tener un espacio preparado y libre de obstáculos puede marcar la diferencia. La comodidad, la hidratación y la atención a las señales del cuerpo son claves para que la práctica sea beneficiosa y placentera. A continuación, algunos consejos esenciales para empezar con buen pie:
- Consulta con tu matrona o ginecólogo antes de iniciar cualquier rutina.
- Usa ropa cómoda y transpirable.
- Ten a mano una esterilla, agua y, si es posible, una pelota de pilates.
- Haz los ejercicios en un espacio sin obstáculos.
- Escucha a tu cuerpo. Si algo duele, para.
- Respira profundamente y no contengas la respiración.
10 ejercicios en casa para embarazadas (segundo trimestre en adelante)

Durante el segundo trimestre, el cuerpo suele estabilizarse un poco tras los cambios iniciales. Las náuseas suelen disminuir y muchas mujeres recuperan energía. Es un momento ideal para incorporar ejercicios suaves que ayuden a mantener la fuerza, la movilidad y la conexión con el propio cuerpo. Aquí te proponemos una rutina sencilla, que puedes adaptar según cómo te sientas.
Lo ideal es hacer estos ejercicios 3-4 veces por semana, sin prisas ni presiones. El objetivo no es rendir, sino disfrutar del movimiento, aliviar molestias y preparar tu cuerpo para los siguientes meses y el parto. Siéntete libre de repetir los que te sienten bien y saltarte los que no.
1. Respiración diafragmática
- Cómo se hace: Siéntate con la espalda recta o túmbate de lado con una almohada entre las piernas. Coloca una mano en el pecho y otra en el abdomen. Inhala por la nariz llevando el aire hacia el abdomen (la mano del abdomen debe subir, la del pecho no), y luego exhala suavemente por la boca. Repite varias veces.
- Beneficio: Mejora la oxigenación y prepara el cuerpo para el parto.
2. Inclinaciones pélvicas en cuadrupedia
- Cómo se hace: Ponte a cuatro patas sobre una esterilla, con las manos alineadas con los hombros y las rodillas con las caderas. Al inhalar, arquea suavemente la espalda hacia arriba (como un gato), y al exhalar, vuelve a la posición neutra. No fuerces el movimiento. Hazlo lento y acompasado.
- Beneficio: Alivia la tensión lumbar y fortalece el abdomen profundo.
3. Sentadillas asistidas
- Cómo se hace: Colócate de pie frente a una silla o una pared para apoyarte con las manos. Con los pies separados al ancho de las caderas, baja lentamente el cuerpo como si fueras a sentarte, manteniendo la espalda recta. Asegúrate de que las rodillas no pasen la punta de los pies. Sube despacio.
- Beneficio: Fortalece piernas y glúteos, mejora la circulación.
4. Elevaciones de talones
- Cómo se hace: Ponte de pie con los pies paralelos y separados al ancho de las caderas. Puedes apoyarte en el respaldo de una silla. Eleva los talones del suelo, mantente unos segundos sobre la punta de los pies, y baja lentamente. Repite el movimiento varias veces.
- Beneficio: Estimula la circulación y previene calambres.
5. Estiramiento de gato-vaca con pelota
- Cómo se hace: Coloca los antebrazos sobre una pelota de pilates, rodillas en el suelo. Inspira mientras empujas suavemente la pelvis hacia atrás y arqueas la espalda. Al exhalar, redondea la columna hacia arriba. El movimiento debe ser suave y lento.
- Beneficio: Libera tensiones de espalda y relaja la pelvis.
6. Marcha en el sitio
- Cómo se hace: De pie, empieza a caminar en el lugar levantando suavemente las rodillas, alternando los brazos como si caminaras normalmente. Hazlo a ritmo lento o moderado durante 1 a 2 minutos, y descansa. Puedes repetir en intervalos.
- Beneficio: Activa el cuerpo sin impacto. Mejora la resistencia.
7. Ejercicio del puente (adaptado)
- Cómo se hace: Túmbate de lado sobre una esterilla, con las piernas dobladas y un cojín entre ellas. Desde esa posición, eleva la pelvis ligeramente hacia arriba y mantén unos segundos antes de bajar de nuevo. Repite del otro lado si te sientes cómoda.
- Beneficio: Fortalece glúteos y zona lumbar.
8. Estiramiento de brazos y espalda
- Cómo se hace: De pie, entrelaza las manos por delante del cuerpo, estira los brazos hacia adelante y lleva ligeramente el mentón al pecho. Mantén la posición durante unos segundos, respirando profundamente. Siente cómo se abren los omóplatos.
- Beneficio: Alivia la rigidez y mejora la postura.
9. Movilidad de caderas en pelota
- Cómo se hace: Siéntate sobre una pelota de pilates con la espalda recta y los pies firmes en el suelo. Empieza a hacer círculos lentos con la pelvis hacia un lado, y luego hacia el otro. También puedes balancearte adelante y atrás suavemente.
- Beneficio: Relaja el suelo pélvico y mejora la movilidad.
10. Relajación final
- Cómo se hace: Túmbate de lado en una posición cómoda, con un cojín entre las piernas y otro bajo la cabeza si lo necesitas. Cierra los ojos y respira profundamente, concentrándote en el ritmo de tu respiración. Puedes poner música suave o simplemente quedarte en silencio.
- Beneficio: Disminuye el estrés y ayuda a conectar con el cuerpo y el bebé.
Escuchar el cuerpo: la regla de oro
Cada embarazo es único. Lo más importante es no forzar, moverse con suavidad y disfrutar del momento. Si en algún momento sientes mareos, dolor o molestias, detén la actividad y consulta con tu profesional de salud. El objetivo no es rendir más, sino sentirte bien.
Incorporar el ejercicio a tu rutina puede marcar una gran diferencia. No sólo para el embarazo, sino también para el parto y la recuperación. Muévete a tu ritmo, con cariño, y recuerda: cuidarte a ti también es cuidar a tu bebé.









