La medicina integrativa es un concepto muy actual en las que los profesionales sanitarios trabajan con varias técnicas, tanto convencionales como las denominadas alternativas, justo para encontrar ese estado de salud y bienestar que todos buscamos.
Por ejemplo, encontrarás un espacio de medicina integrativa en Barcelona en la que los médicos de su cuadro son profesionales formados en la medicina convencional pero que, posteriormente, han seguido su formación en otras terapias complementarias.
De este modo pueden combinar lo mejor de cada terapia, de forma rigurosa y científica, para encontrar el tratamiento más adecuado a cada persona, sin olvidar que cada individuo es único y se debe tratar en su globalidad.
La salud y el bienestar es una de las principales preocupaciones de la sociedad. Cuando la enfermedad se instala es necesario luchar contra ella pero antes de ese punto de inflexión hay muchas cosas que se pueden hacer para mantener un equilibrio en la salud y en la vida.
Las ventajas de la medicina integrativa
Son varias las ventajas de utilizar un conjunto de técnicas en la búsqueda del equilibrio, tanto orgánico como emocional.
Una de las bases de la medicina integrativa es el enfoque global del paciente y no apenas de la enfermedad. Aquí, cada individuo es único y el tratamiento indicado es totalmente personalizado, teniendo en cuenta el estado físico, mental, emocional y energético del paciente pero también su relación con el entorno y las relaciones sociales, personales, familiares y laborales.
La estrategia terapéutica individualizada que los profesionales elaboran con base a toda la información obtenida en la primera visita permite lograr resultados óptimos, incluso en enfermedades crónicas.
Además, la utilización combinada de fármacos y terapias consigue potenciar los efectos del tratamiento, mejorando la calidad de vida de los pacientes y la respuesta a la terapia.
Algunas terapias alternativas que se utilizan en conjunto con la medicina convencional
Hay varias terapias que se pueden utilizar al mismo tiempo de la medicina convencional para potenciar el resultado a través de las sinergias positivas de las técnicas.
Por ejemplo, una nutrición adaptada al paciente puede ayudar a mejorar su salud e, incluso, ser parte del proceso terapéutico antes de iniciar terapia medicamentosa. Todos conocemos enfermedades que sabemos estar relacionadas con la alimentación pero, en realidad, una dieta sana y equilibrada adaptada al paciente puede ayudar a mejorar varios desequilibrios.
Y no solo la dieta influye en la salud. La práctica de ejercicio físico, dormir las horas suficientes o la gestión del estrés puede ayudar a solucionar muchos de nuestros problemas.
Además de los cuidados básicos de salud, otras terapias pueden ser utilizadas con bastantes beneficios.
Acupuntura
Esta técnica milenaria es una de las que se utilizan dentro de la medicina tradicional China y cuenta con numerosos estudios científicos que la avalan.
Se basa en el conocimiento por parte del profesional de los desequilibrios energéticos que sufre el paciente para aplicar las agujas de acupuntura en los puntos adecuados, estimulando la energía vital que se encuentra estancada o bloqueada.
Cuando el Qi vuelve a circular de forma equilibrada por los meridianos, el paciente recuperará el equilibrio y podrá alcanzar su estado óptimo de salud.
Ozonoterapia
La ozonoterapia tiene muchas ventajas, siendo la más conocida la oxigenación de los tejidos. Pero sus beneficios no se quedan por aquí.
A través de la administración de ozono médico a través de punciones o aplicaciones directas se logra mejorar el funcionamiento orgánico, equilibrar el sistema inmunológico, estimular la circulación periférica e, incluso, disminuir inflamaciones y el dolor tanto agudo como crónico.
Fitoterapia
La fitoterapia es la utilización de plantas medicinales.
Recurrir a plantas medicinales ha sido algo que la sociedad hizo a lo largo de la historia. De hecho, la mayoría de los medicamentos tienen por base los conocimientos fitoterápicos.
A través de la elección de la planta adecuada por parte del profesional se trabajará en el equilibrio y el estado óptimo de salud del paciente.
Aromaterapia
En la aromaterapia se utilizan los aceites esenciales para tratamientos por vía tópica o interna.
Cuenta con bastante evidencia científica, siendo posible encontrar estudios científicos de su utilización para varias enfermedades e, incluso, para potenciar los efectos de la anestesia.
Aparte de las muchas ventajas que se pueden obtener a través del estudio de casos clínicos tratados con aromaterapia, la posibilidad de realizar aromatogramas permite mejorar la terapéutica, eligiendo el aceite esencial que mejor responderá frente a la infección del paciente, siendo un tratamiento muy específico y eficaz.
Terapia ortomolecular
Muy de la mano de la dietética y nutrición podemos encontrar la terapia ortomolecular. En esta terapia se busca alcanzar el estado óptimo de salud proporcionando al organismo los nutrientes, minerales y vitaminas.
Habitualmente la suplementación se hace a través de la ingestión periódica de los nutrientes en falta pero también es posible hacerlo por vía endovenosa, en cuyo caso se denomina sueroterapia.
¿Sabías lo que es la medicina integrativa? ¿has tenido alguna experiencia con ella? Si es así no dejes de contárnoslo en los comentarios.
Someter a nuestro cuerpo a una exposición elevada de decibelios, puede suponer una serie de problemas de salud que deberíamos tener en cuenta.
Por ello, desde este blog de salud nos preocupamos de los efectos del ruido en el organismo, de lo que contamos más detalles.
Efectos del ruido en la salud
El ruido, como otros agentes contaminantes, produce efectos negativos en la salud del ser humano, tanto fisiológicos como psicosomáticos y constituye un grave problema medioambiental y social.
Es en las grandes ciudades en donde más se dejan sentir los efectos del ruido. Es en ellas donde los ruidos se han convertido en un agente invisible de la contaminación medio ambiental: la contaminación acústica. De esa manera, estos ruidos conllevan efectos e implicaciones que no son rápidamente perceptibles pero que afectan tanto a la salud como a la calidad de vida de las personas.
Es por ello que los efectos de la contaminación acústica se dejan sentir sobre la audición. De hecho, Está comprobado que la lesión del oído interno, cóclea o caracol, es la responsable de la pérdida de audición vinculada a los ruidos.
Generalizando más sobre el tema, también se pueden sentir efectos más generales pues como es sabido estar en un ambiente ruidoso de forma prolongada provoca estrés e irritabilidad, y falta de sueño entre otros.
Digamos que ante la situación de peligro se desarrollan una serie de procesos hormonales y fisiológicos que podrían convertirse en problemas más profundos. De aquí se derivan alteraciones cardiovasculares, hormonales, respiratorias y del sueño.
Por otro lado, también podemos destacar los efectos psicológicos que ocasionan los ruidos excesivos. El malestar anímico, el estrés y las alteraciones en el aprendizaje suelen ser los efectos psicológicos más comunes. Además, hay que tener en cuenta que el ruido está considerado como un agente contaminante del mundo moderno.
Estos son algunos de los principales efectos del ruido en el organismo. Naturalmente, cada persona es distinta y tiene unos umbrales distintos de aceptación del ruido. En cualquier caso es muy recomendable evitar vivir en un ambiente ruidoso y una de las primeras medidas que podemos tomar es aislar acústicamente nuestra vivienda, de esta forma estaremos protegidos.
Muchas veces se habla de tener o no un gran corazón aunque, habitualmente, se hace en sentido figurado. Sin embargo, el corazón es un órgano real y que puede variar en sus dimensiones, aunque algunas sean consideradas normales y otras requieran algún tipo de atención de un especialista.
Para conocer cuál es el tamaño del corazón se puede hacer a través del índice cardiotorácico, muy utilizado por médicos para medir la silueta cardíaca y descartar o confirmar, de este modo, posibles enfermedades.
El tamaño del corazón
El tamaño del corazón varía de persona a persona y también según la edad. En adultos, el tamaño considerado normal mide en torno a 12 centímetros de largo por 8 de ancho. Una forma muy visual de tener una idea del tamaño de nuestro corazón es cerrar el puño y esas serán las dimensiones aproximadas de este órgano.
Sin embargo, no es un órgano que se pueda medir fácilmente con los métodos habituales. No podemos cogerlo entre las manos y ayudarnos de una regla para ver sus medidas exactas. Y, realmente, tampoco es necesario conocer esos datos exactamente sino que es suficiente tener en cuenta si el tamaño se encuentra dentro de la normalidad o no.
¿Cómo se mide el índice cardiotorácico?
El índice cardiotorácico es la forma que se utiliza en medicina para medir indirectamente la silueta de nuestro corazón. La medición es indirecta pues no se mide directamente el corazón sino que se obtiene el valor a través de un cálculo matemático realizado a partir de los datos obtenidos por una radiografía de tórax. Esta radiografía se hace desde la espalda del paciente para evitar que los cálculos obtenidos transmitan la idea de una inexistente cardiomegalia (corazón anormalmente grande).
Una vez realizada la radiografía, se trazan varias líneas en posiciones específicas que darán los datos necesarios a los profesionales para, a través de una sencilla ecuación, llegar al resultado.
Para que el corazón se considere dentro de la normalidad, el índice cardiotorácico debe ser inferior a 0,5. Si es superior estaríamos hablando de una cardiomegalia y nuestro médico debería evaluar la situación desde un punto de vista clínico.
Enfermedades que pueden estar detrás de un gran corazón
El corazón es el órgano responsable por bombear la sangre oxigenada a todo el cuerpo y, a su vez, recibir la sangre venosa para llevarla hasta los pulmones y que se realicen los cambios gaseosos necesarios para volver a contar con una sangre oxigenada.
Es de este modo, a través de la sangre que el corazón bombea, que el organismo consigue hacer llegar a todas las células del cuerpo el oxigeno y los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento.
Cuando algo no funciona de forma adecuada, el corazón se ve obligado a aumentar su tamaño para intentar compensar el desajuste. Las enfermedades que pueden llevar a una cardiomegalia son de lo más variadas. Las más habituales son la insuficiencia cardíaca, la hipertensión arterial y los problemas en las válvulas del corazón.
Muchas veces se habla de tener o no un gran corazón aunque, habitualmente, se hace en sentido figurado. Sin embargo, el corazón es un órgano real y que puede variar en sus dimensiones, aunque algunas sean consideradas normales y otras requieran algún tipo de atención de un especialista.
Para conocer cuál es el tamaño del corazón se puede hacer a través del índice cardiotorácico, muy utilizado por médicos para medir la silueta cardíaca y descartar o confirmar, de este modo, posibles enfermedades.
El tamaño del corazón
El tamaño del corazón varía de persona a persona y también según la edad. En adultos, el tamaño considerado normal mide en torno a 12 centímetros de largo por 8 de ancho. Una forma muy visual de tener una idea del tamaño de nuestro corazón es cerrar el puño y esas serán las dimensiones aproximadas de este órgano.
Sin embargo, no es un órgano que se pueda medir fácilmente con los métodos habituales. No podemos cogerlo entre las manos y ayudarnos de una regla para ver sus medidas exactas. Y, realmente, tampoco es necesario conocer esos datos exactamente sino que es suficiente tener en cuenta si el tamaño se encuentra dentro de la normalidad o no.
¿Cómo se mide el índice cardiotorácico?
El índice cardiotorácico es la forma que se utiliza en medicina para medir indirectamente la silueta de nuestro corazón. La medición es indirecta pues no se mide directamente el corazón sino que se obtiene el valor a través de un cálculo matemático realizado a partir de los datos obtenidos por una radiografía de tórax. Esta radiografía se hace desde la espalda del paciente para evitar que los cálculos obtenidos transmitan la idea de una inexistente cardiomegalia (corazón anormalmente grande).
Una vez realizada la radiografía, se trazan varias líneas en posiciones específicas que darán los datos necesarios a los profesionales para, a través de una sencilla ecuación, llegar al resultado.
Para que el corazón se considere dentro de la normalidad, el índice cardiotorácico debe ser inferior a 0,5. Si es superior estaríamos hablando de una cardiomegalia y nuestro médico debería evaluar la situación desde un punto de vista clínico.
Enfermedades que pueden estar detrás de un gran corazón
El corazón es el órgano responsable por bombear la sangre oxigenada a todo el cuerpo y, a su vez, recibir la sangre venosa para llevarla hasta los pulmones y que se realicen los cambios gaseosos necesarios para volver a contar con una sangre oxigenada.
Es de este modo, a través de la sangre que el corazón bombea, que el organismo consigue hacer llegar a todas las células del cuerpo el oxigeno y los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento.
Cuando algo no funciona de forma adecuada, el corazón se ve obligado a aumentar su tamaño para intentar compensar el desajuste. Las enfermedades que pueden llevar a una cardiomegalia son de lo más variadas. Las más habituales son la insuficiencia cardíaca, la hipertensión arterial y los problemas en las válvulas del corazón.
Las enfermedades de la sangre o hematológicas son de muy diversos tipos. A pesar de su variedad, todas ellas son igual de importantes y requieren de la máxima atención médica. En las próximas líneas te vamos a presentar las más comunes entre la población y que debes conocer.
¿Qué son las enfermedades hematológicas?
Las enfermedades hematológicas se podrían definir como un conjunto de patologías que tienen un efecto determinado sobre los distintos componentes que alberga la sangre, tanto en lo referente a su composición, como a su morfología o cantidad.
Las más frecuentes se producen ante una disminución en el número de células de la médula ósea, así como una reducción en la producción de los glóbulos rojos, las plaquetas y/o los leucocitos.
Los síntomas generales que suelen presentar los pacientes con esta clase de patologías son, por ejemplo, la dificultad para respirar, la fatiga y la palidez. No obstante, en muchas ocasiones, las manifestaciones a nivel clínico suelen ser más confusas e inespecíficas, pudiendo cursar con otra clase de sintomatología como fiebre, pérdida de peso, sudoración excesiva durante la noche o falta de apetito. Junto a todas estas y, dependiendo de los casos, podemos destacar otros síntomas como aumento del tamaño del bazo y los ganglios linfáticos, dolor óseo en las articulaciones y las extremidades o aparición de hematomas.
En un porcentaje reducido de los casos, que se cifraría en torno al 5% o el 8%, podemos destacar una afectación del sistema nervioso central en que el paciente sufre de cefaleas, náuseas, vómitos y dolor.
Grupos de enfermedades hematológicas
Podemos diferenciar varios grupos de enfermedades de la sangre:
Coagulopatías: se caracterizan por una propensión a sangrar con frecuencia y con cierta facilidad. Se pueden deber a anomalías presentes en la sangre o alteraciones en los vasos sanguíneos. Estaríamos hablando de afecciones como la trombosis.
Anemias: se hace alusión a esas patologías o enfermedades donde hay un número bajo de glóbulos rojos o hemoglobina en sangre. Hay muy diversos tipos que luego mencionaremos.
Trastornos proliferativos: se hace referencia a esas patologías en las que la médula ósea produce una cantidad considerable de células plasmáticas (glóbulos, blancos, rojos o plaquetas). A esta sección correspondería, por ejemplo, la leucemia.
Hemoglobinopatías: la hemoglobina es la proteína encargada de trasportar el oxígeno a todos los tejidos del cuerpo. Cuando la producción de dicha proteína se ve afectada, estamos hablando de hemoglobinopatías. A este ámbito pertenecerían, por ejemplo, afecciones como las talasemias.
Los problemas en la sangre más habituales
Para que te hagas una idea de cuáles son los problemas más comunes en la sangre, el hematólogo Gutiérrez de Guzmán ofrece las siguientes declaraciones:
¿Cuáles son las enfermedades de la sangre más frecuentes?
Las enfermedades hematológicas más comunes son las siguientes:
1. Anemia
Se caracteriza por la existencia de una cantidad insuficiente de glóbulos rojos sanos en la sangre. No debemos olvidar que dichos glóbulos se encargan de transportar el oxígeno a los diferentes tejidos y órganos vitales, por lo que si no cumplen su función como es debido pueden provocar daños especialmente graves en el organismo.
En función de cuál sea la causa de la destrucción de estos glóbulos rojos, podemos destacar varios tipos de anemia: ferropénica (la más común debida a la carencia de hierro), perniciosa (no se produce en cantidad suficiente la proteína que favorece la absorción de la vitamina B12), por deficiencia de ácido fólico, por enfermedades crónicas, aplásica idiopática (daña las células madre encargadas de la producción de las células sanguíneas en la médula ósea), hemolítica (el propio sistema inmune es quien destruye los glóbulos), depranocítica (alteración de la hemoglobina al cambiar los glóbulos rojos) o por déficit de vitamina B12.
A pesar de su extensa tipología, la anemia puede presentar algunos síntomas comunes como, por ejemplo, palidez, cansancio prolongado, debilidad, problemas de concentración, mareos, dolores de cabeza, uñas quebradizas o caída capilar.
En lo referente a su tratamiento, va a depender de su causa y su gravedad, pero , a grandes rasgos, se podría destacar la toma de suplementos de hierro, ácido fólico o vitamina B12, medicamentos que inhiban el sistema inmunitario, trasfusiones de sangre o eritropoyetina para ayudar a la médula ósea a que produzca más células sanguíneas.
2. Leucemia
La leucemia posiblemente sea una de las enfermedades de la sangremás graves de las expuestas en este listado. Es más conocida como cáncer hematológico, dado que afecta principalmente a la médula ósea que es donde se generan las células sanguíneas (hablamos especialmente de los leucocitos). A pesar de que puede aparecer a cualquier edad, esta clase de cáncer es uno de los más frecuentes en niños por debajo de los 15 años de edad.
En función del ritmo de progresión, la leucemia se podría clasificar en crónica (si la progresión es lenta) o en aguda (si la progresión es muy rápida). A pesar de que existen muy diversas clases de leucemia (linfoide aguda o crónica, de células pilosas, mieloide aguda o crónica), se podría decir que los síntomas habituales son: tendencia al sangrado, propensión a sufrir infecciones, dolor en huesos y articulaciones, aparición de hematomas (aunque son poco frecuentes), debilidad o cansancio, fiebre, falta de apetito, palidez o inflamación ganglionar.
En cuanto a los tratamientos, la quimioterapia es el principal. En este caso se emplean sustancias químicas para matar las células de leucemia. Según su tipología, es posible que recibas una sola clase de medicamento o varias, ya sea por vía oral o intravenosa. Más allá de la quimioterapia, también se destacaría la terapia dirigida (fármacos con diana específica que pueden producir la muerte de células cancerosas), radioterapia (uso de rayos X principalmente para dañar las células cancerosas y detener su crecimiento), trasplante de médula ósea, la inmunoterapia o tratamientos más especializados como la terapia con linfocitos T con receptor quimérico para el antígeno CAR.
3. Linfomas
Otra de las enfermedades hematológicas la encontramos representada en los linfomas. Lo cierto es que bajo esta denominación nos podemos referir a nada más y nada menos que a una treintena de cánceres que afectan a un mismo sistema: el linfático. Este último está formado por los ganglios, el bazo, los vasos linfáticos, las amígdalas, la linfa, el timo y la médula ósea. Dado que esta modalidad de cáncer se localiza en primer término en los linfocitos puede manifestarse en cualquier parte del cuerpo humano.
Es el séptimo cáncer de mayor incidencia y noveno en mortalidad según estadísticas. Los hay de dos clases: el de Hodgkin y el de no Hodgkin. Este último suele afectar principalmente a los adultos y se agrava con la edad, mientras que el primero afecta a pacientes de cualquier edad, especialmente los situados entre los 15 y los 40 años.
Se desconoce la causa de estos cánceres, aunque se sospecha que hay una serie de enfermedades que podrían predisponer a padecerlos como la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn o el Lupus eritematoso. Aunque también de la exposición a plaguicidas como otra de sus causas.
Según el grado y el tipo de linfoma del que estemos hablando se podrían resaltar síntomas comunes como cefaleas, tos, falta de apetito, inflamación de los ganglios, sudoración inexplicable, dolor óseo o abdominal o adelgazamiento repentino.
En lo referente a su tratamiento, tanto en el linfoma de Hodgkin como de no Hodgkin, lo principal es la quimioterapia y la radioterapia. No obstante, hay que considerar que los protocolos a seguir son bastante complejos y pueden variar en función de lo grados y los tipos. En el caso concreto de los linfomas de Hodgkin, recientemente se ha incorporado como tratamiento el trasplante de células madre.
4. Hemofilia
Nos encontramos ante una enfermedad genética hereditaria recesiva caracterizada por una alteración o ausencia de los factores de coagulación de la sangre. Esto supone que el paciente sufre de hemorragias constantes ante una simple herida, por ejemplo.
Este trastorno hemorrágico puede ser de tres tipos: A (el más común, afectando a pacientes varones), B (menos común que el anterior), C (afecta a un reducido porcentaje y se caracteriza por una falta de síntesis del factor de coagulación XI).
Como hemos comentado, la principal causa de la hemofiliaes debida a un cambio o mutación en uno de los genes encargado de dar las instrucciones adecuadas para producir las proteínas del factor de la coagulación. Este cambio puede provocar que las proteínas en cuestión no funcionen correctamente o que no estén presentes.
Sus principales síntomas serían las hemorragias en las articulaciones (puede generar hinchazón o rigidez en rodillas, codos y tobillos), en boca y encías, después de una circuncisión, en la cabeza de un recién nacido después del parto, después de recibir inyecciones o sangre en la orina y en las heces.
En lo referente a los tratamientos, uno de los más eficaces es la infusión por vía intravenosa de plasma fresco previamente congelado o concentrados de factores de coagulación plasmáticos o recombinantes. Este tratamiento puede ser preventivo (habría que inyectarse el factor varias veces por semana) o aplicarse directamente cuando se produce una hemorragia o el paciente se va a someter a una intervención quirúrgica. Hoy en día se dispone de un medicamento llamado desmopresina que se administra por inyección o vaporización nasal, pero que es útil únicamente para la hemofilia A.
El tratamiento con hemofilia también se puede complementar con la fisioterapia, pensada para que el paciente mantenga una buena forma física evitando así lesiones musculares y óseas, las cuales podrían generar a su vez hemorragias internas.
5. Trombocitopenia
Otra enfermedad de la sangre más frecuente, con unos síntomas similares a la hemofilia, es la trombocitopenia inmune. Estamos hablando también de una destacada dificultad para la coagulación. La diferencia con respecto a la hemofilia es que, en lugar de faltar factores de coagulación, en este caso, el déficit se encuentra en el número de plaquetas.
En lo referente a su sintomatología, resaltamos una vez más la posible presencia de sangre en heces y orina, períodos menstruales excesivos en el caso de la mujer, sangrado inexplicable en la nariz y superficial en la piel (lo que se conoce como petequias) o tendencia a la aparición de moratones.
La trombocitopenia puede durar días o años, en función del tipo de paciente y de la gravedad de la afección. Si, por ejemplo, la afección se relaciona con el sistema inmune como es el caso, el profesional médico suele recetar corticosteroides. También se puede optar por las transfusiones de sangre si el nivel de plaquetas es muy bajo, la cirugía o el recambio plaquetario.
6. Enfermedad de Von Willebrand
Nos hallamos ante otro trastorno sanguíneo en el que la sangre no coagula correctamente. Una de las muchas proteínas que ayudan a que el cuerpo frene en su proceso de sangrado es la conocida como Von Willebrand. Los pacientes con esta enfermedad presentan un nivel bajo de este tipo de proteínas, de ahí su sangrado frecuente.
En cuanto a sus síntomas, se mencionaría el sangrado nasal frecuente o difícil de frenar, sangrado mensual abundante, aparición de moratones y, en definitiva, sangrar durante más tiempo de lo normal después de sufrir una lesión, operación, parto o una intervención dental.
Para su tratamiento, lo más frecuente sería el atomizador nasal de acetato de desmopresina (para los casos más leves), inyección de este mismo acetato por vía intravenosa, tratamiento restitutivo del factor (para los casos más graves; se inyectan por vena para reponer el factor faltante en sangre), medicamentos antifibrinolíticos (desaceleran o previenen la formación de coágulos de sangre) o, incluso, píldoras anticonceptivas (reducen la pérdida de sangre menstrual y pueden aumentar los niveles del factor).
7. Hemocromatosis
Al contrario de lo que sucede con la anemia, en esta enfermedad hematológica nos encontramos ante una cantidad excesivamente elevada de hierro en la sangre. Una de las principales causas que explicarían este hecho sería la tendencia a una absorción considerable de este mineral, algo que puede resultar especialmente tóxico para el organismo.
Y, es que, cuando hay demasiado hierro, el organismo empieza a almacenarlo en otros órganos y tejidos, dando lugar a la aparición de síntomas tan característicos como dolor en las articulaciones, dolor abdominal, debilidad o fatiga.
Pero los problemas reales surgen cuando el hierro se acumula en órganos como el páncreas, el hígado o el corazón, ya que podrían derivar en enfermedades cardíacas, diabetes o insuficiencia renal.
El tratamiento de la hemocromatosis consiste en una terapia conocida como flebotomía, es decir, extracciones periódicas de sangre que ayudan a recudir la cantidad de hierro. De forma complementaria, el paciente ha de evitar la ingesta de alimentos y productos ricos en este mineral.
Para más datos acerca de las enfermedades hematológicas, te dejamos con la doctora Mercedes Gironella, especialista en hematología:
Aunque muchos piensen que se trata de un mio lo cierto es que la caída estacional del pelo existe y es algo totalmente normal. Si eres de los que se preocupa por este problema sigue leyendo porque hoy vamos a explicarte por qué se cae el pelo en primavera y qué se puede hacer para remediarlo.
Se me cae mucho el pelo ¿es normal?
La caída del cabello puede ser debida a múltiples factores como son el estrés, ansiedad y factores hormonales entre otros, sin embargo a prácticamente todos nos afecta la llamada caída estacional del cabello. Aunque mucha gente la asocia al otoño, también se da en la primavera y es algo totalmente normal. Aunque no lo notemos, el pelo se está renovando continuamente y en estas dos épocas se producen un pico en el volumen de caídas, este período suele pasar en unas pocas semanas.
Tanto el otoño como la primavera son épocas de cambios en las horas de luz natural y esto se nota en nuestro ciclo biológico, pues afecta a los ritmos circadianos del cuerpo. En condiciones normales podemos estar tranquilos pues los cabellos que se caen serán renovados por los que salen nuevos, este proceso puede durar en torno a 3 meses.
Por tanto debemos estar tranquilos, aunque si observamos que la caída se alarga en el tiempo o que el volumen de pelo perdido es mucho mayor de lo esperado no debemos dudar en acudir a nuestro médico para que descarte otros posibles problemas.
Para saber si el volumen de caída es normal, debemos observar los cabellos que perdemos al día, si vemos que perdemos más de 100 -150 pelos diarios y que esto se produce durante un período superior a tres semanas, entonces es el momento de acudir a un profesional.
¿Cómo evitar la caída del cabello en primavera?
Como hemos explicado antes, este proceso de caída del cabello en primavera y otoño es estacional y es totalmente normal, por lo que no podremos evitarlo totalmente, sin embargo si podemos llevar a cabo una serie de acciones para intentar reducirlo en lo posible. Estas son:
Lleva una alimentación equilibrada, esto no solo beneficiará a tu cabello, también a tus uñas, pues el pelo y las uñas son las primeras partes donde se notan la falta de nutrientes. En este otro artículo de nuestro blog os damos más detalles sobre los mejores alimentos a tomar: Cuidados del cabello, cómo hay que alimentarseEvita peinados que hagan que el pelo vaya muy tirante, tipo coletas y moños. Si normalmente llevamos el pelo muy estirado puede afectarnos. A este tipo de caída se la conoce como alopecia traccional. Lo ideal es que no abuses de este tipo de peinados y alternes con otros que permitan llevar el pelo suelto.
Date masajes en el cuero cabelludo cada noche. Con esto activarás la circulación sanguínea, haciendo de esta forma que los nutrientes lleguen mejor al pelo. Para llevar a cabo estos masajes debes hacerlo con las yemas de los dedos, practicando pequeños movimientos circulares sobre el cuero cabelludo.
Usar productos específicos para frenar la caída del cabello como champúes y lociones. Preferiblemente que te las indique un profesional para que sean las más adecuadas a tu tipo de cabello.
En resumen, la caída del cabello en primavera (y también en otoño) es un proceso totalmente normal, aunque no está de más vigilarlo y si vemos que es excesivo acudir a un profesional para descartar posibles problemas. mientras podemos poner en práctica estos consejos que os hemos dado para intentar frenar en la medida de lo posible esta caída.
La alexitimia es un trastorno neurológico bastante desconocido que, sin embargo, está muy extendido entre la población, afectando a una de cada siete personas. El término proviene del griego y significa «sin palabras para las emociones». Se puede definir como un desorden en el procesamiento emocional caracterizado por la incapacidad que tiene el sujeto para expresar las emociones como consecuencia de que estas personas no son capaces de identificar las emociones propias.
¿Qué ocasiona la alexitimia?
Fue el psiquiatra estadounidense Peter Sifneos el primero en identificar este trastorno en 1972. Por lo que su estudio es bastante reciente. Recientes estudios ha constatado anomalías en una zona cerebral que se encarga de vincular las emociones con la zona toma conocimiento de estas emociones y las procesa. Las personas con alexitimia, en vez demostrar una actividad cerebral adaptada a la intensidad emotiva de la situación como es normal, manifiestan una actividad muy débil o, por el contrario, demasiado intensa, lo que provocaría que se no se aprecie adecuadamente la experiencia emocional.
¿Cómo son las personas con alexitimia?
Los alexitímicos sí que cuentan con emociones, pero desconocen las expresiones fisiológicas que se derivan de ellas o no comprenden su significado emocional. Al igual que el resto de personas, responden a los estímulos emocionales (respiración agitada, palpitaciones, etc…), pero los interpretan como síntomas físicos de enfermedad, ya que no son capaces de asociarlos a síntomas emocionales. Algunos de los síntomas físicos característicos de este trastorno son el vértigo, los dolores de cabeza y la presencia de insomnio.No hay que confundir a los alexitímicos con las personas tímidas y reservadas que tienen dificultades para expresar sus emociones. También hay personas que no expresan sus sentimientos de forma habitual, ya sea por la educación recibida, por su cultura o porque es lo que han visto en sus familias. A diferencia de las personas con alexitimia, estas personas sí que saben lo que sienten y son capaces de describirlo.
Los alexitímicos cuentan con una serie de características comunes:
– La dificultad para identificar y expresar emociones y sentimientos.
– No sufren por ello, ya que no son conscientes de que tienen un problema.
– Suelen ser personas introvertidas, solitarias y sienten indiferencia por todo lo que les rodea.
– El no transmitir sus sentimientos trae consigo un gran número de problemas y conflictos en sus relaciones sociales.
– Son personas que no entablaban conversación con el resto.
– Son también personas muy serias, monótonas y muy inexpresivas.
– Carecen de capacidad creativa e imaginación.
– No toman decisiones personales respecto a sus sentimientos, por lo que se rigen por razones prácticas para decidirse.
Tipos de alexitimia
Hay dos tipos de alexitimia:
Primaria, cuando el origen tenga que ver con una anomalía neurológica o por una predisposición genética
Secundaria, que es provocada por experiencias traumáticas normalmente en la infancia o por una situación prolongada de estrés. En estos casos, se eliminan las emociones dolorosas como instrumento de defensa y de negación de traumas.
¿Has sentido vértigo alguna vez? en este artículo vamos a explicarte por qué tenemos vértigo a veces para que descubras cuál es su causa y los motivos por los que se produce, pero en primer lugar veamos qué es exactamente el vértigo.
¿Qué es el vértigo?
Vértigo es un trastorno del sentido del equilibrio caracterizado por una sensación de movimiento rotatorio del cuerpo o de los objetos que lo rodean. A veces sucede cuando realizamos un movimiento brusco de cabeza, aunque suele desaparecer pasados unos minutos, pero si persiste o sucede con demasiada frecuencia puede impedirnos llevar una vida normal.
Los vértigos pueden ser objetivos que es cuando parece que los objetos empiezan a girar a nuestro alrededor (es el tipo más frecuente) y también pueden ser subjetivos que son aquellos en los que se produce la sensación de ser el cuerpo el que gira alrededor de los objetos.
Los vértigos pueden padecerlos todas las personas, aunque son más frecuentes en las mujeres entre los 40 y los 60 años.
¿Qué provoca el vértigo?
El vértigo puede producirse por distintos motivos, puede ser provocado por alguna enfermedad del oído como infecciones, inflamaciones o degeneraciones, pero también por problemas cardiovasculares o neurológicos. Un tratumatismo en la cabeza también puede provocarnos vértigo. Los problemas con las cervicales suelen traer también asociados vértigos, al igual que muchos problemas oculares. Por último, algunos trastornos psicológicos también producen vértigo además de otras causas como efectos secundarios de algunos medicamentos o las drogas.
El vértigo suele traer asociados náuseas y vómitos, dolores de cabeza e incluso pérdida de oído y de visión. Todos estos síntomas provocan la incapacidad para realizar cualquier tarea con normalidad, especialmente las que pueden ser peligrosas como conducir, por lo que se recomienda reposo en cualquier caso.
¿Qué hacer cuando se tiene vértigo?
Si sufres vértigos hay algunas cosas que puedes hacer para aliviar sus síntomas, estas son:
Acostarse y procurar no moverse
Evita las luces intensas en la habitación y en general procura crear un ambiente lo más relajante posible
Muévete despacio, sobre todo al cambiar de posición evita los movimientos bruscos
Mueve la cabeza suavemente, con cuidado
Intenta mantenerte relajado, no te dejes dominar por la ansiedad
Cuando los síntomas vayan remitiendo vuelve a la actividad poco a poco
No conduzcas ni hagas actividades que puedan ponerte en riesgo hasta al menos una semana después de haber remitido los síntomas.
En cualquier caso, para poder poner en tratamiento el vértigo es necesario hacer un diagnóstico acertado, por lo que sólo el médico puede decidir qué es lo más adecuado en cada caso.
Los problemas de circulación de la sangre son una de las patologías más comunes. Las causas pueden ser diversas. Se puede tratar de un desequilibrio nutricional (exceso de sodio, falta de vitamina E, potasio o fibra), una deshidratación o incluso tener el colesterol alto. Una de las formas en las que se manifiesta son las venas varicosas.
¿Cómo mejorar la circulación de la sangre?
Hay unas pautas sencillas que puedes seguir para mejorar tu circulación sanguínea. Pero debes trata de llevarlas a cabo poco a poco, cambiando tus hábitos de forma paulatina para acostumbrarte a ellos y que te cuesten menos esfuerzo. A la vez, ve retirando con el tiempo los malos hábitos.
Practica ejercicio
Por supuesto, el ejercicio es una gran ayuda a la circulación. Andar, montar en bici o hacer footing pueden ser buenas soluciones. No hay que forzarse en ningún momento, se trata de empezar con pequeñas dosis y elevar el ritmo y el tiempo con el paso de los días. Si por tu trabajo debes permanecer muchas horas sentado, procura pasear cada cierto tiempo para estirar y mover las piernas. También te sentirás mejor si mantienes las piernas en alto durante unos minutos.
Alimentación adecuada
La alimentación te ayudará también a sentirte mejor. No tomar excesivas carnes grasas y añadir verdura a tu dieta es una buena opción. Vigila no excederte en el uso de sal y consumir alimentos sin mucho sodio pero con mucho potasio, como pueden ser el arroz, los cereales, el aguacate, la fruta, las legumbres o las hortalizas. Para aumentar las vitaminas prueba a consumir salmón, atún, ternera, huevos, maíz, yogures y quesos.
El agua debe ser también algo primordial en tu dieta. Los expertos recomiendan consumir un mínimo de 2 litros diarios. Tampoco tienes que dejar de tomar tu copa de vino al mediodía, ya que ayuda a reducir el colesterol.
Otros hábitos saludables para mejorar la circulación
Hacer una correcta digestión y duchas de agua fría, son otras formas de acelerar la circulación sanguínea. A la hora de ir a dormir, ve relajado. Si eres nervioso te ayudará el yoga, que es un ejercicio relajado. No duermas tras un gran ejercicio físico.
También debes evitar el sobrepeso, pues según diversos estudios las personas que tenían sobrepeso y consiguen adelgazar ven como mejora su circulación.
Por último tomar té, ya sea verde o negro también mejorará la circulación de la sangre
Pese a los numerosos avances de la ciencia, hay enfermedades y situaciones difíciles de explicar. Los expertos, en ocasiones, no son capaces de decir por qué sucede un determinado fenómeno, una determinada enfermedad. Hoy, desde nuestro blog de salud, hemos rescatado el top de enfermedades misteriosas. ¿Quieres saber cuáles son? entonces sigue leyendo.
Si viviéramos en la Edad Media, seguramente estaríamos obsesionados con la peste. En aquella época, no se sabía muy bien de donde procedía, ni por qué. Ante la falta de conocimientos, se tomaban medidas tales como aislarse, para evitar el contagio, aislar a los contagiado, o incluso matarlos. Se llegó a culpar a los judíos y a las brujas de aquella epidemia. Sin embargo la ciencia avanzó y lo que un día eran enfermedades que nadie sabía de donde venían, finalmente quedó aclarado. Pero ahí no acaba la cosa en cuanto a enfermedades misteriosas se refiere:
Principales enfermedades misteriosas
Hoy en día algunas de las principales enfermedades extrañas que esisten son:
Hay una enfermedad llamada enfermedad de Morgellons. Desconocida y rara. Los enfermos, padecen la sensación de estar infectados por mosquitos, pulgas, garrapatas, … se rascan sin parar para aliviar el picor.
Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. El nombre tiene miga, pero se trata de una enfermedad mental, posiblemente derivada por el consumo de carne en mal estado; por ello, se le llama también el mal de las vacas locas.
Pica. Esta me llama mucho la atención. Se trata de ingerir sustancias que no son alimentos, como la madera, el papel, el hielo, la arena… los niños son unos expertos en esto.
Gripe aviar. Pues sí, parece ser que viene de los pájaros, pero… hubo un momento hace algunos años que se la llegó a temer tanto que se pensó en una epidemia similar a la de la peste.
Alzheimer. Es la pérdida degenerativa de la memoria. Es una enfermedad que preocupa mucho a los médicos, que no son capaces de averiguar demasiado sobre ella.
SIDA. Poco a poco se va avanzando en esta enfermedad, que es una de las primeras causas de muerte. El SIDA es una enfermedad que ya lleva unos años con nosotros sin embargo todavía no tenemos una vacuna adecuada para ella.
Esquizofrenia. Son enfermos mentales que no saben distinguir entre realidad y ficción. Un trastorno de los más misteriosos.
Fatiga crónica. Es el cansancio por bandera. No se sabe por qué, pero el paciente siempre tiene la sensación de fatiga. A día de hoy siguen sin tener un tratamiento ni se conocen sus causas, aunque se piensa que pueden ser debidas a una mutación genética
Enfermedades autoinmunes. En este tipo de enfermedades el cuerpo trata de defenderse de sus propios órganos, provocando normalmente un gran debilitamiento de los pacientes.
El Covid, no podíamos dejar de mencionar en esta lista al causante de la última pandemia de la humanidad. ¿Cuál es su origen real? ¿ha sido creado en un laboratorio o tiene un origen natural? ¿cuáles serán sus efectos a largo plazo? sin duda el gran misterio médico de nuestros días.
Seguro que hay otras enfermedades misteriosas que se me han escapado. ¿Conoces alguna otra?, si es así déjanoslo en los comentarios.